diario sin fechas ix

hoy tengo el corazón agujereado de distancia.

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Mayo

No importa tanto que hoy no estés conmigo
porque el aire, el mar, el sol y la lluvia,
el mundo todo, saben que tú existes,
o mejor, que ellos son para que existas;
que sería extraño que no fueras tú
la sorprendente meta de la Historia,
la milagrosa conclusión de todo;
de las bibliotecas y los eclipses,
de los ojos que se han demorado en el río,
en las rocas, en la espuma y en los peces,
de las palabras lentas del latín,
de las olas que han alcanzado una orilla,
de todas las partes y los progresos del alma,
de los ladridos y los llantos de los perros,
de las páginas felices de Shakespeare.
No importa tanto, pues, estar solo
porque yo sé, infinitamente,
que de acercar mi oído al pavimento
reconocería tus pasos y saludaría
por ti, otra vez, los trabajos de Dios,
de la Naturaleza y de los Hombres.

shanghái ii

dices shanghái,

y algo en este

miércoles tan ordinario

se ha quebrado

 

como un tren

que se sale

de las vías

 

como el retrato

de un desastre

mal enfocado

 

y pienso

no importa

 

iría hasta

el fin del mundo

si así me lo pidieras

 

pero un nudo

hasta atrás

de la garganta

me detiene

 

y es la pausa,

entender

que no lo has dicho

 

y dudar

si acaso

algún día lo dirás.

 

 

 

shanghái i

son sólo veinticuatro horas de vuelo, escala en los ángeles. las escalas antes lo eran todo. te mueves como pieza de ajedrez y contigo, rediriges  mi brújula. igual que la tv tower en berlin o la torre en la madrasa de cababey en kırşehir, ahora las enormes torres del horizonte en shangai serán hacia donde apunte mi norte.

shangai-jr

 

10:04am

apenas dan las diez

y ya has cubierto

de cenizas mi mañana

 

el polvo que procede

los derrumbes

las tragedias

cubre mi escritorio

los cuadernos

y oscurece la ventana

 

la luz se fue

 

se mudó a otro día

en el calendario

 

un día pasado

por supuesto

un día feliz

 

antes de que dijeras

que te ibas

 

apenas dan las diez

metin

y daría igual que ya

fuera a anochecer

904

te he buscado

en las callejuelas

literarias

de orhan pamuk

esperando

poder acariciar

tu cabello

mientras duermes

a nueve mil

setescientos

cuarenta y un

kilómetros

de distancia

(en línea recta)

pero las geodésicas

no son el camino

más corto

cuando te pienso

como lo hago

desde el sofá

en el rincón

de mi pieza

tirando la ceniza

por la ventana

del noveno piso.