Falta de atención

Ayer me porté mal en el cosmos.
Viví todo el día sin preguntar por nada,
sin sorprenderme de nada.

·
Realicé acciones cotidianas,
como si fuera lo único que tenía que hacer.

·
Aspirar, espirar, un paso tras otro, obligaciones,
pero sin pensamientos que fueran más allá
de salir de casa y volver a casa.

·
El mundo podría ser tenido por un mundo loco
y yo lo tuve para mi propio y trivial uso.

·
Ningún cómo, ningún por qué,
o de dónde ha salido éste,
o para qué quiere tantos impacientes detalles.

·
Fui como un clavo superficialmente clavado a la pared,
o
(aquí una comparación que no se me ha ocurrido).

·
Uno tras otro se fueron sucediendo cambios
incluso en el limitado campo de un abrir y cerrar de ojos.

·
En la mesa más joven, con una mano un día más joven
había pan de ayer cortado de forma distinta.

·
Las nubes como nunca y la lluvia como nunca,
porque era con otras gotas que llovía.

·
La Tierra giraba sobre su eje
pero en un espacio abandonado para siempre.

·
Duró sus buenas 24 horas.
1.440 minutos de ocasiones.
86.400 segundos que mirar.

·
El cósmico savoir-vivre
aunque calla sobre nuestro asunto,
exige, sin embargo, algo de nosotros:
una cierta atención, un par de frases de Pascal
y una sorprendente participación en este juego
de reglas desconocidas.

 

Wislawa Szymborska

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