Efecto Chesire

Besos
que dejan
marcas
invisibles
en la piel.
Mentiras
saladas
que nos hablan
al oído,
que corroen
las estancias
y memorias.
Visibles
ensoñaciones
mutuas
y líricas
lloviznas
de constancia;
no nos bastan,
amor,
no nos bastan.
Nos hemos
dejado atrás
una vez
tras otra.
Hemos llorado
después
sin siquiera
confesarlo.
Apresuremos
nuestros pasos,
que ya oigo
el estrépito
de nuestros
corazones
quebrándose
-de nuevo-
Tan sólo
nos queda
el recuerdo,
nada más.

El desfile del amor perdido

Tropezamos y sentimos,
nos abrazamos con
cada silencio intencional
e inesperado.
Tenemos frío
y nos decimos
muy bajo y al oído
‘estamos cansados
de estar solos
en este mundo antiguo’.
Te oigo gritar
como con acordes conocidos
pero no distingo
música alguna en ti.
Bajamos los peldaños
que nos separan
de todos los demás.
Le extendemos la mano
a la multitud
y lloramos.
Rodamos y cantamos
con los ojos entrecerrados.
Nos desplomamos cual
lluvia estival
sobre los hombres.
Caminemos pues
hasta que no quede más
lugar
-más tiempo-
y agotemos las pausas
hasta que sólo quedemos
tú y yo
(en este mundo antiguo).

 

Hastío

Sorbos al café

humedades añejas

-eso somos-

me dices desde

el borde de la silla…

escucho tus pasos

cautelosamente medidos

te escucho entrar

sin decir nada más.

·

Tu voz

aún sigue golpeando

mis sienes

-a veces callas-

inhomogeneidades

de la memoria

como arrugas en el papel

que distorsionan las palabras

y los sonidos.

·

Quedan migas de

los versos pasados,

restos de embarcaciones

que debían llevarnos muy lejos

y ahora yacen varados

en costas imposibles,

versos que no puedo sacurdirme…

se quedan atrapados

en las redes que se tejen

con las nuevas palabras.

-M-

Vaivén

Es la contradicción de tu piel

la que me hace respirar diariamente.

Son los intentos furtivos

de algún contacto

las piezas clave en mi memoria.

Ese sonido fulgurante,

ese frío insolente

y la voz cortante

palpitan perennes en

mis recuerdos.

Te amo

Las luces no cesan,

la ruta lleva siempre

al mismo punto

donde yo comencé.

Soledad acompañada por

agrestes ensoñaciones oscilantes.

Luz y sombra.

Delirio periódico e informe.

Tu nombre.


All the days I loved you

A veces un taciturno encanto,

sólo un vago sentimiento

de ternura.

Otras tantas, un impulso

tan intenso que dolía:

las horas de no verte

consumían

la paciencia y la templanza.

No sé precisar

su comienzo,

no puedo enlistar

los sentimientos,

no es claro

ni el dolor ni el tiempo

que tardé amándote.

De algún modo

un día sucedía al anterior,

de mil formas

intentaba describirte

mi amor;

soñando, cantando, escribiendo,

temiendo, deseando, sintiendo,

a veces llorando por dentro,

a veces sintiéndote cerca;

no importaba la manera,

nunca dejó de doler.

-M-

Monólogos

·6·

Te quiero desesperadamente.

Te quise aún más.

Te busco diariamente.

Yo te trato de olvidar.

Te sigo secretamente.

A veces creo que aún te puedo ver.

Te pienso incansablemente.

Preferiría verte desaparecer.

Te extraño diariamente.

Me pregunto qué será de ti.

Te sueño constantemente.

O si la vida aún podrá seguir.

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?

¿Por qué no llamas?

¿Por qué aún no te logro olvidar?

-ilfirin-

Repeticiones

·5·

Una ventana estampada

en el papel

como silente metáfora

del verso,

adornado sin belleza

o calidez,

embuida en el

mágico misticismo

del significado.

·

Un escape,

una salida invitándonos

a informes realidades;

un espejo del color

de nuestras vanidades;

un amparo que

nos protege de la lluvia

de verdades

que amenazan

con rompérsenos en la cara;

un portal desde el que,

inmóviles,

observamos maravillas

cristalinas e inalcanzables.

·

Una ventana forjada

con arena,

esmerado espejismo

que confunde ilusiones;

rebuscado acontecer

de ensoñaciones

que en forma de rocío

se desgarran en jirones;

alegoría, vívida,

efímera,

intuición perseguida

por el cuello,

una historia comienza

un día,

destinada a  rodar

cuesta abajo en la vida.

·

Un momento

de luminosa fluorescencia

preservado en la

memoria con candado.

·

Mágica humedad

que se respira,

el aroma de poesía

que inunda la pieza,

decae con el tiempo

y entristece,

agoniza, y herido de belleza,

muere.

·

Pálida enfermedad

es éste afán,

malherido de ilusión,

debilitado arte que se esconde.

·

Timidez en la mirada

que se asoma, aparece

paulatinamente

en la ventana,

nos observa con la calma

de la luna,

se detiene y nos inunda

con su aura.

·

Sólo así sabemos que ha

vencido la tormenta de

razón que la asediaba,

y ahora,

atónitos,

caemos de embeleso embriagados.

-ilfirin-