día de muertos

mixquic-02

los muertos no regresan

los muertos ya no escuchan.

ni una noche al año

ni el día último del mundo.

los muertos no nos hablan

no nos sueñan

no nos guían.

los muertos viven sólo en nuestra necedad

(humana)

hablan sólo en lo recuerdos

guían sólo con su ejemplo.

los muertos, muertos están, pues.

y ni todas las velas encendidas

ni las flores del munto juntas

podrán traérnoslos de vuelta.

 

otramamá

veníamos de vuelta a casa, regresábamos al sur y pasamos por donde estás ahora.

anochecía y era grata la sensación de retornar al hogar.

pensé que conforme oscurecía, debías sentir frío ahí donde te dejamos.

nosotros llegaríamos a la casa, a dormir con una luz encendida en el pasillo; ahí donde tú estás no habría luz ni habría beso de buenas noches ni calor de hogar y dormirías con las luces apagadas, en la diminuta caja donde te dejamos, en esos pasillos de mármol con letras doradas y flores marchitas.

sentí deseos de bajarme del auto, ir a darte un beso de buenas noches, leerte algo, abrazarte como lo hacías tú conmigo cuando era pequeña.

debes tener frío, otramamá, ahí donde te dejamos. debes sentirte sola, ahí encerrada.

buenas noches, otramamá.

buenas noches.

sin fecha i

hoy debería concentrarme por completo en otras cosas, en los deberes atrasados (que son demasiados) por ejemplo.

lo cierto es que soñé contigo y no puedo. quisiera hablarte como en el sueño. picarte el costado, eso que te molestaba tanto y yo repetía como insinuación de la broma, como para sacarte una sonrisa o algo.

y en el sueño quería decirte ‘qué gusto que ya podemos olvidarnos de todo lo que pasó y estás de vuelta’ y abrazarnos e irnos de vacaciones de nuevo, la familia entera, juntos.

no quería mencionar el pasado, no fuera a ser que a la menor provocación el sueño se volviera pesadilla y el pasado se develara como el inexorable presente que es y despertara. reíamos.

¿por qué tuvo que ser así?

¿por qué nos dejaste así, hermano?

si tan sólo vieras a mi madre. te evita en cada conversación. pero se ve cómo vives en su mirada extraviada cuando callamos por un segundo y ahí apareces, en medio de cada silencio, en todas las conversaciones, en nuestras pausas y en la mirada perdida de todos.

te evitamos porque nos dejaste desgastados y heridos. nos cansaste el corazón tanto y tan profundamente que ya nadie podía seguir batallando.

yo repito que estás bien. todo está bien.

pero no le digo a nadie que te sueño, que te extraño y que te busco desesperadamente sin saber por dónde empezar. sin saber dónde hallarte ni cómo hablar contigo.

y ahorita lloro un poquito, porque no está bien molestar a nadie con mi sueño de esta mañana y porque debería concentrarme en otras cosas, los deberes atrasados -que son muchos.

poco a poco el enojo se descongela y va cayéndose, como la pintura de las paredes centenarias de la casa de la infancia, descarapelándose por la humedad de llanto y el arena, dando paso a la tristeza profunda, a una minimizada desesperación que se hace bolita y se nos anuda en la garganta cuando decimos tu nombre -como por error – a la nostalgia por un pasado que pintaba muy bien y que torciste para ponérnoslo en la cara a todos.

si tan sólo supiéramos de ti.

Robert Doisneau
{nostalgia}