Almost here. Almost there.

Now your nights are my days and vice-versa.

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shanghái i

son sólo veinticuatro horas de vuelo, escala en los ángeles. las escalas antes lo eran todo. te mueves como pieza de ajedrez y contigo, rediriges  mi brújula. igual que la tv tower en berlin o la torre en la madrasa de cababey en kırşehir, ahora las enormes torres del horizonte en shangai serán hacia donde apunte mi norte.

shangai-jr

 

anotaciones del miedo

( 1 )

“let’s meet there”

como si con esa frase se iniciara algo -en lugar de terminarlo.

si pudiera preguntarte directamente, si pudiera hablar francamente, sabría mejor dónde estoy, hacia dónde vamos.

( 2 )

para mi significa todo. iría como cuando te vi en berlín: con una valija pequeña y totalmente desarmada. sin táctica ni estrategia. no sé qué significaría para ti.

( 3 )

estoy dispuesta a esperar los años que haga falta. quiero estar lista para cuando eso sea. quiero poder darlo todo y ahora no sé si tenga algo que dar.

pero es ahora cuando dices “ven”.

(4)

tiempo: quisiera volver el tiempo, volver a aquél otro tiempo de las fotografías, ese que ya no transcurre más, que se estancó en la memoria congelada de un rascacielos cubierto de nieve, caminatas en el zoológico, niños patinando sobre el hielo. el tiempo que quedó (caóticamente) atrás, cuando un hilo delgadísimo y plateado nos unía a través de océanos y valles. el tiempo que fue. el tiempo de todo aquello que pudo haber sido, de lo que iba a ser, lo que sería cuando por fin llegara el momento (terminara la espera). como quien vuelve las páginas de un libro para releer un trozo de la historia cuando el panorama pintaba mejor, cuando aún no sabía lo que vendría y todos los personajes eran más felices. quisiera volver a ese otro tiempo inundado de azul y de  mar en una isla griega, cuando había tanto por lo que brindar, tanto que beber, que decir, que volver a empezar: y esta vez poner atención. si pudiera, volvería al tiempo en que eras una sombra alta y educada que me obsequiaba una flor, a aquella tarde de verano en que yacíamos tumbados al sol luego de nadar solos toda la mañana. detendría al tiempo en el preciso instante en que me pusiste sobre el calefactor de tu pieza mientras cocinabas algo para que entrara en calor (ya no sentía las manos, las puntas de los dedos del frío que tenía, pero nada de eso importaba  porque era insuperablemente feliz).

“guardé las fotos porque existen en un tiempo diferente a éste”

the last picture
the last picture

“el amarillo es el color de los finales”