nota al margen xviii

eres la única persona a quien quisiera contarle  y no estás.

tu distancia, la lejanía, la vaguedad de un futuro que se estira haciéndose cada vez más impreciso: ya no me duelen todo el tiempo. he de admitir que me he acostumbrado a todo eso. lo acepto como parte de quien soy, de en quien me he convertido.

solía creer que el lenguaje lo contiene todo. que siempre hay una palabra. que todo se puede decir.

ya no estoy tan segura.

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Andrea Ucini
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shanghái ii

dices shanghái,

y algo en este

miércoles tan ordinario

se ha quebrado

 

como un tren

que se sale

de las vías

 

como el retrato

de un desastre

mal enfocado

 

y pienso

no importa

 

iría hasta

el fin del mundo

si así me lo pidieras

 

pero un nudo

hasta atrás

de la garganta

me detiene

 

y es la pausa,

entender

que no lo has dicho

 

y dudar

si acaso

algún día lo dirás.

 

 

 

10:04am

apenas dan las diez

y ya has cubierto

de cenizas mi mañana

 

el polvo que procede

los derrumbes

las tragedias

cubre mi escritorio

los cuadernos

y oscurece la ventana

 

la luz se fue

 

se mudó a otro día

en el calendario

 

un día pasado

por supuesto

un día feliz

 

antes de que dijeras

que te ibas

 

apenas dan las diez

metin

y daría igual que ya

fuera a anochecer

904

te he buscado

en las callejuelas

literarias

de orhan pamuk

esperando

poder acariciar

tu cabello

mientras duermes

a nueve mil

setescientos

cuarenta y un

kilómetros

de distancia

(en línea recta)

pero las geodésicas

no son el camino

más corto

cuando te pienso

como lo hago

desde el sofá

en el rincón

de mi pieza

tirando la ceniza

por la ventana

del noveno piso.

Auf Wiedersehen

[1] hay despedidas que se cuelan poco a poco entre las grietas, que trepan como enredaderas hasta asfixiar toda luz con el maligno verdor de la hiedra.

despedidas echadas a los pies como sombras latentes que nos miran.

otra vez, la inmensa ola se aproxima y me arrastra al lugar de los finales y los comienzos. he de volver por la noche al departamento vacío, a lavar los trastes del desayuno apresurado, a mirar el lugar donde solía estar colgado tu impermeable, a limpiar todo rastro del adiós y de la ausencia.

[2] la trajiste contigo, la invitaste a dormir en mi casa, desayuno para dos que realmente era para tres, cruzar la ciudad buscando vestidos para ella. comprar el más bonito.

[3] hubiera cruzado el mundo entero para verte, para hallarte, para decirte lo que ya sabes. ahora las promesas guardadas por más de dos años se disolverán en mi interior, cediendo paso a su espléndida ponzoña.

…No me pudras.
Guarda mis incisivos en una caja de plata
pero no te arrodilles ante sus resplandores.
No me reces…

 

[4] esta despedida se alojó  en mis entrañas y el peso de su metálico sabor es lo único que me queda de tu presencia inalcanzable.

 

 

diario sin fechas viii

[1] ojalá hubiera puesto más atención cuando nos conocimos

 

[2] hoy se trata de volver a empezar. algo. lo que sea. sólo recomenzar, como hábito de primavera, por simple instinto.

 

[3] olvidé ponerle agua a las plantas porque  traigo demasiados fragmentos de recuerdos entre manos. pedacitos de historias, ganas de algo (¿de volver? ¿concluir?), y una despedida que se va extendiendo más allá de lo debido.