hoy te prometo

ser feliz

y sonreír

así, sin más

al caminar por el congestionado

periférico

y abordar el autobús

más obsoleto del

mundo

ser feliz

al avanzar entre

gente que se amontona

se balancea

se desespera

lucen cansados

con prisa

y cantar

y que no importe que

me escuchen

y bailar cuando paseo

al perro

y que no importe

que me vean

y sonreír

y recomenzar día a día

el sagrado

ritual

de ser feliz

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la felicidad

la felicidad nunca dura
pero durará lo necesario

la calma parece eterna
la distancia se vuelve elástica
allá donde tú estás
no te alcanzo
no te veo

más te pienso con la intensidad
de una abstracción
una pintura
algún relato primigenio, ancestral

en el saludo cotidiano
(dos de la mañana
seis de la mañana
medio día)
buenas noches
Gutenmorgen guapo,
sweet dreams linda
está lo que no se dice
lo que nunca se dijo
pero que araña la superficie
de las palabras

Tenimden gözlerimden söküp atmak kolay mı yüreğimden;
Bir resim kalır bugün, yeni doğan güneş gibi gökyüzünden

me columpio en las vocales
turcas
que desconozco
paladeo su sonido
y repito las vibrantes
erres alemanas
Ich spreche kein Deutsch
como para tratar de hallarte
un poco más cercano
sé que no durará
pero voy a
sumergirme
en tu espejismo
y correr el riesgo
de no saber
qué hallaré
del otro lado
del espejo

Power spectra

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Hoy me escondo,

me escondo de ti

pero – sobre todo –

me escondo de mi.

Me escondo en

espectros de materia

y en listas

iterativas

listas

de listas

de cosas por hacer:

es que los pendientes

son muchos,

mira que no tengo

tiempo de nada.

Supongo que

me escondo

también

de la distancia

porque el tiempo

no es más que

ese otro tipo de

distancia

que uno deja entre

una orilla y la siguiente

cuando

se aleja flotando

a la deriva.

Es que mira,

que no tengo

tiempo de pensar

y recordar

consume demasiados

suspiros

y demasiadas palabras,

que las canciones

las he dejado atrás

porque mueven

pilas de memoria

que no deben (?)

ser removidas.

Se asienta el polvo.

Me escudo en

espectros de materia,

en listas interminables

de pendientes

y la promesa

que te hice

de no hablar del

tema

nunca más.