nota al margen xiv

[1] nunca había estado tan dividida como lo estoy ahora. caminar hacia adelante. de nuevo hacer una maleta pequeña y tomar un vuelo esperando que algo… esperando algo.

de verdad lo estoy intentando aquí y ahora.

al mismo tiempo me despido en cada instante, sin decirlo abiertamente.

***

[2] redactar números, reportar resultados, explicar  lo que el ojo no ve, hacerlo más claro, desviar a atención hacia lo importante. el talento que no tengo.

***

[3]  tanto tiempo preparé este encuentro, tanto tiempo pensé en el instante en que volveríamos a vernos.

y no quiero admitirlo, porque todos esos planes soñados se escaparían como pájaros de sus jaulas…

lo cierto es que no sé si sea la misma persona que cuando todo comenzó. no sé quién sea en realidad. ya no lo sé.

***

[4] sigues siendo aquello que busco como meta, como el hogar definitivo, como el destino prometido.

 

diario sin fechas viii

[1] ojalá hubiera puesto más atención cuando nos conocimos

 

[2] hoy se trata de volver a empezar. algo. lo que sea. sólo recomenzar, como hábito de primavera, por simple instinto.

 

[3] olvidé ponerle agua a las plantas porque  traigo demasiados fragmentos de recuerdos entre manos. pedacitos de historias, ganas de algo (¿de volver? ¿concluir?), y una despedida que se va extendiendo más allá de lo debido.

 

 

nunca

pienso en ti

pero no recuerdo tu aroma

porque nunca hundí mi cara

en tu pecho.

 

recuerdo tu sonrisa,

el camino hasta tu casa:

schöneberg,

caminar hasta la esquina y

doblar en feurstrasse 34,

junto a esa cantina

que parecía molestarte

aquella noche.

 

recuerdo tu cocina,

sentarme en tu mesa,

junto a la ventana,

desayunar contigo…

 

recuerdo caminar por berlín

a tu lado

 

recuerdo a tus amigos,

tu calle,

tu oficina

tu librero

 

pero no recuerdo tu aroma

por más que lo intento,

por mucho que quisiera

 

porque, la verdad,

la única verdad,

 

es que nunca hundí mi rostro en tu pecho

ni tomé tu brazo caminando sin rumbo

por ninguna ciudad

pequeña y empedrada

 

nunca hundí mi rostro en tu pecho

nunca apoyé mi frente en tu cuello

ni acaricié tu cabello mientras dormías

o susurré una canción suave,

en mi idioma, a tu oído…

 

quizá por eso sigo triste

{la tristeza de lo que nunca fue}

 

anotaciones del miedo

( 1 )

“let’s meet there”

como si con esa frase se iniciara algo -en lugar de terminarlo.

si pudiera preguntarte directamente, si pudiera hablar francamente, sabría mejor dónde estoy, hacia dónde vamos.

( 2 )

para mi significa todo. iría como cuando te vi en berlín: con una valija pequeña y totalmente desarmada. sin táctica ni estrategia. no sé qué significaría para ti.

( 3 )

estoy dispuesta a esperar los años que haga falta. quiero estar lista para cuando eso sea. quiero poder darlo todo y ahora no sé si tenga algo que dar.

pero es ahora cuando dices “ven”.

(4)

tiempo: quisiera volver el tiempo, volver a aquél otro tiempo de las fotografías, ese que ya no transcurre más, que se estancó en la memoria congelada de un rascacielos cubierto de nieve, caminatas en el zoológico, niños patinando sobre el hielo. el tiempo que quedó (caóticamente) atrás, cuando un hilo delgadísimo y plateado nos unía a través de océanos y valles. el tiempo que fue. el tiempo de todo aquello que pudo haber sido, de lo que iba a ser, lo que sería cuando por fin llegara el momento (terminara la espera). como quien vuelve las páginas de un libro para releer un trozo de la historia cuando el panorama pintaba mejor, cuando aún no sabía lo que vendría y todos los personajes eran más felices. quisiera volver a ese otro tiempo inundado de azul y de  mar en una isla griega, cuando había tanto por lo que brindar, tanto que beber, que decir, que volver a empezar: y esta vez poner atención. si pudiera, volvería al tiempo en que eras una sombra alta y educada que me obsequiaba una flor, a aquella tarde de verano en que yacíamos tumbados al sol luego de nadar solos toda la mañana. detendría al tiempo en el preciso instante en que me pusiste sobre el calefactor de tu pieza mientras cocinabas algo para que entrara en calor (ya no sentía las manos, las puntas de los dedos del frío que tenía, pero nada de eso importaba  porque era insuperablemente feliz).

“guardé las fotos porque existen en un tiempo diferente a éste”

the last picture
the last picture

“el amarillo es el color de los finales”

hoy tengo ganas

hoy tengo ganas

de escribir un cuento de ovejas y fuego

de borregos que balan dulcemente

en un paisaje ficticio pero posible,

de sucesos creíbles y personajes mundanos.

hoy quisiera escribir

sobre paisajes lunares

o sobre tortugas que sostienen al mundo,

sobre lo que fuera

mientras fuese mentira,

mientras no dijera nada

sobre aquello que traigo

entre manos,

ennredado en la punta de la lengua,

encendido entre ceja y ceja.

hoy tengo ganas

de hablar de lo que sea

con quien sea

menos de aquello

de lo que realmente

quisiera hablar.

oratio nocturna

que el cansancio no me dé alcance

que jamás cedas a mi instinto

que te desveles junto conmigo

aunque distante

y que corramos en geodésicas

autopistas de ambiciones

que tu música nunca cese

y la mía pueda ser escuchada

que el costo sea crecer

y las consecuencias sean incalculables

 

que mi lluvia

y tu nieve

y el invierno

nos importen tan poco

pues esta madrugada  eterna

es todo lo que pido

todo lo que anhelo

todo lo que necesito

 

repasemos el camino andado

sepultémoslo en registros de recuerdos

que olvidamos

 

¡no hay tiempo que perder!

¡no hay tiempo!

 

te persigo porque sé que

estás inalcanzable

te escribo

porque sé que no me lees

 

tú me escribes

por alguna razón

que desconozco