Paz

{ · { · peace be upon you, my dearest friend · } · }

calma como el más quedito de los ríos,

como el estanque más quieto de todos,

como la ausencia de algo

en perfecta armonía con todo.

·

tranquilidad como descanso,

como pausa que se extiende

indefinidamente

por los bordes que no se

alcanzan a ver.

·

paz

como quien dice

voy a quedarme quieto

porque estoy cansado

por no saber si dejarse llevar

por el más iracundo

de los desenfrenos,

la más explosiva de las alegrías,

el más festivo espectáculo

de proclamación.

como quien hace un alto

en el camino

para

-ni siquiera preguntarse a dónde va-

tan sólo estar callado, en paz,

sin emitir ni un sí

ni un no

ni un quizás.

·

calma.

paz.

tranquilidad.

serenidad.

·

que la paz sea contigo,

si es eso lo que buscas,

rezaré para que la encuentres.

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On n’est pas sérieux…

Hace un par de días, bebiendo café con un amigo, charlaba  con él sobre muchas cosas. Entre otras, sobre lo efímero que es el amor eterno (“una vez leí que dura tres meses”, decía yo, “dos semanas”, opinaba él). Reflexionamos sobre el cinismo, el placer, la confianza y los poemas cargados de profundos significados que uno escribe cuando se está enamorado: significados universales que se guardan en un cajón con llave y no se vuelven a mirar.
Lo único que yo atinaba a pensar mientras callábamos y mirábamos al techo sosteniendo nuestras tazas de café cada vez más frío, era en que
el corazón está hecho para romperse
una vez y otra vez 
y mil más
Y en que
pero durará lo necesario
y que por eso el mío es navegante y feliz  (casi podría atreverme a decir que compacto). Pero él traía una ligera tristeza entre los ojos, por comprender que la dosis de profunda felicidad siempre terminaría por convertirse en holograma que desaparece.
Así que me hizo pensar en este (divertido) poema del precoz y siempre espeso (pero esta vez no tanto) Rimbaud:

Roman

I

On n’est pas sérieux, quand on a dix-sept ans.
– Un beau soir, foin des bocks et de la limonade,
Des cafés tapageurs aux lustres éclatants !
– On va sous les tilleuls verts de la promenade.

Les tilleuls sentent bon dans les bons soirs de juin !
L’air est parfois si doux, qu’on ferme la paupière ;
Le vent chargé de bruits – la ville n’est pas loin –
A des parfums de vigne et des parfums de bière…

II

– Voilà qu’on aperçoit un tout petit chiffon
D’azur sombre, encadré d’une petite branche,
Piqué d’une mauvaise étoile, qui se fond
Avec de doux frissons, petite et toute blanche…

Nuit de juin ! Dix-sept ans ! – On se laisse griser.
La sève est du champagne et vous monte à la tête…
On divague ; on se sent aux lèvres un baiser
Qui palpite là, comme une petite bête…

III

Le coeur fou robinsonne à travers les romans,
– Lorsque, dans la clarté d’un pâle réverbère,
Passe une demoiselle aux petits airs charmants,
Sous l’ombre du faux col effrayant de son père…

Et, comme elle vous trouve immensément naïf,
Tout en faisant trotter ses petites bottines,
Elle se tourne, alerte et d’un mouvement vif…
– Sur vos lèvres alors meurent les cavatines…

IV

Vous êtes amoureux. Loué jusqu’au mois d’août.
Vous êtes amoureux. – Vos sonnets La font rire.
Tous vos amis s’en vont, vous êtes mauvais goût.
– Puis l’adorée, un soir, a daigné vous écrire !…

– Ce soir-là…, – vous rentrez aux cafés éclatants,
Vous demandez des bocks ou de la limonade…
– On n’est pas sérieux, quand on a dix-sept ans
Et qu’on a des tilleuls verts sur la promenade.


 La cual me parece una manera muy bonita de expresar el mismo punto: On n’est pas sérieux, quand on est amoreux.

[* Dejo por aquí una buena traducción al inglés y otra, decente, en  español.]

nota al margen iv

hoy vengo partida en dos

porque elegimos el silencio

la distancia

porque la gravísima voz

de mercedes sosa retumba

en el estudio

con una velada insinuación

de vínculo

de lejana conexión

pero sólo porque así elijo

creerlo

porque no he logrado

deshacer el fino hilo

el recuerdo

borrar con mano furiosa

la pizarra de mis sentimientos

hacia ti.

 

 

y tú, tan callado

tan abiertamente confuso

tan distante

y tan profundamente

amado

tan al margen

tan tranquilamente

extrañado

 

y yo

que hoy vengo partida en dos

porque preferí tu quieta

lejanía

y mi silencio.

 

Oda # 17

Miguel Ángel, mi amigo:

hoy quisiera dedicarte estas líneas

para decirte,

sin prisas ni muinas,

que celebro alegremente

el habernos conocido.

·

Y para, a tu carácter rendirle justicia

te diría que brindemos

así:

sin malicia

antes de que me regrese, repentino,

el sano juicio.

·

Trataré de escribirte

(sin poderlo prometer)

coplas breves y jocosas,

profundas y jugosas,

palabras dispares

que acomoden unas dos o tres verdades

juguetonas y sinceras.

·

Podría decirte algo sobre

esas manos tuyas afiladas,

honestas y pausadas

con que garabateabas

en las clases tus apuntes.

Pero mucho me temo

que erraría

en descripciones barrocas

y tardías,

así que mejor hablemos de otras cosas.

·

¡Vaya que nos hemos divertido!

¡Vaya si a menudo en el trayecto

-a pesar de que lo niego,

me has pillado buenamente

y sorprendido!

·

Un buen día o más bien una tarde,

te apareces todo vuelto personaje,

te descubro longevo y sensato,

me ordenas el mundo,

compartes un dato;

el resto del tiempo

¡lozano muchacho!

·

Que, como todo un lord

o un caballero

callado y austero

me dejas pretender

caprichosa,

que llevo la pauta y

dar rienda suelta

a mi malcriado ego.

·

Uno no escribe pequeños

(o largos) poemas

sólo por miedos profundos,

amores fugaces

y agitadas penas;

·

ni se descubren

amigos tan francos

(simpáticos físicos

y matemáticos)

con quien quebrarse hecha trizas

y recomponerse hilando

bromas fugaces

vacías de cenizas.

·

Creo que al final

de esta ligera declamación

sin forma ni ritmo

ni mala intención,

sólo te digo

(pa’no hacerlo más largo)

que agradezco al azar

la dulce bonanza

de haberse dignado,

en un lance de dados,

hacernos amigos,

colegas

o algo.