as good as it gets

¿Cuáles son las  posibilidades,

me pregunto,

de amar un cuerpo ajeno al mío?

·

Poseer un cuerpo,

consumirlo,

experimentarlo,

recorrerlo como se caminan

las calles de alguna ciudad extranjera,

amarlo,

odiarlo,

besarlo,

olvidarlo,

·

esbozarlo -a grandes rasgos-

en la memoria.

·

La fragilidad, la resistencia,

las inesperadas posibilidades,

el gozo,

la rabia

y la ternura:

contenidos simultáneos en un cuerpo ajeno

que estalla en resonancia con el mío.

·

La insignificancia.

El olvido.

La frivolidad:

amar un cuerpo,

nada más.

teoría del juego

Una noche: ejercicio de la imaginación

Podría decirte “ven”

y vendrías,

decirte toma mi mano,

camina conmigo esta noche

y hablemos de poemas ajenos:

désos que te gustan,

de aquellos que recuerdo.

Andaríamos a ciegas

en el laberinto de una noche

fría y agitada,

doblaríamos azarosamente

en las esquinas

de las húmedas callejuelas

sin nombre.

Andaríamos a ciegas

sin comprender

el motor que nos guía

cuando hablamos así, sin pausas

sin saber quién guía

quién dirige

quién sigue,

confiando, quizá, en el azar,

embriagados

de noche,

de frío,

humedad

y cercanía.

(Me gusta que me conzocas

mejor de lo que aparentas,

que leas mis ojos, mis murmullos,

mis esquivas afirmaciones

y que me dejes pretender

que no lo sé.)

Y supongamos, por ejemplo,

que

te llevara conmigo

a algún lugar desconocido,

viejo y apartado

y te mirara fijamente

como siempre evito hacer

y te tomara de las manos

y

lentamente

te besara en la mejilla.

Usaría el dorso de las manos

para explorar tu rostro

y te propondría que hiciéramos

el amor.

¿Como dos desconocidos?

No,

como dos amantes largamente

soñados,

como quienes se han deseado,

quienes se han buscado

ansiosamente

en otros cuerpos,

otros rostos

otras bocas.

Y esa noche te haría

el amor

con suprema ternura,

con toda la dulzura que he ensayado

en otras noches

extranjeras y distantes.

Y sería proyecto

y sería escultura

y sería conquista

y regocijo.

Y te mostraría todo el fuego

todo el espléndido juego

de amar,

exigir,

conquistar

y entregar.

Y la noche misma sería laberinto

y baile de máscaras que sonríen.

Entonces te diría

“recuerda lo que ocurrió

pero no olvides

que nada ha sido cierto”

y volvería el rostro,

te daría la mano

y seguiríamos siendo un

animado par de amigos

que caminan

y platican de poesías,

de indirectas,

penas y amores lejanos.

9-xii-2014