Efecto Chesire

Besos
que dejan
marcas
invisibles
en la piel.
Mentiras
saladas
que nos hablan
al oído,
que corroen
las estancias
y memorias.
Visibles
ensoñaciones
mutuas
y líricas
lloviznas
de constancia;
no nos bastan,
amor,
no nos bastan.
Nos hemos
dejado atrás
una vez
tras otra.
Hemos llorado
después
sin siquiera
confesarlo.
Apresuremos
nuestros pasos,
que ya oigo
el estrépito
de nuestros
corazones
quebrándose
-de nuevo-
Tan sólo
nos queda
el recuerdo,
nada más.

El desfile del amor perdido

Tropezamos y sentimos,
nos abrazamos con
cada silencio intencional
e inesperado.
Tenemos frío
y nos decimos
muy bajo y al oído
‘estamos cansados
de estar solos
en este mundo antiguo’.
Te oigo gritar
como con acordes conocidos
pero no distingo
música alguna en ti.
Bajamos los peldaños
que nos separan
de todos los demás.
Le extendemos la mano
a la multitud
y lloramos.
Rodamos y cantamos
con los ojos entrecerrados.
Nos desplomamos cual
lluvia estival
sobre los hombres.
Caminemos pues
hasta que no quede más
lugar
-más tiempo-
y agotemos las pausas
hasta que sólo quedemos
tú y yo
(en este mundo antiguo).