diario sin fechas viii

[1] ojalá hubiera puesto más atención cuando nos conocimos

 

[2] hoy se trata de volver a empezar. algo. lo que sea. sólo recomenzar, como hábito de primavera, por simple instinto.

 

[3] olvidé ponerle agua a las plantas porque  traigo demasiados fragmentos de recuerdos entre manos. pedacitos de historias, ganas de algo (¿de volver? ¿concluir?), y una despedida que se va extendiendo más allá de lo debido.

 

 

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nunca

pienso en ti

pero no recuerdo tu aroma

porque nunca hundí mi cara

en tu pecho.

 

recuerdo tu sonrisa,

el camino hasta tu casa:

schöneberg,

caminar hasta la esquina y

doblar en feurstrasse 34,

junto a esa cantina

que parecía molestarte

aquella noche.

 

recuerdo tu cocina,

sentarme en tu mesa,

junto a la ventana,

desayunar contigo…

 

recuerdo caminar por berlín

a tu lado

 

recuerdo a tus amigos,

tu calle,

tu oficina

tu librero

 

pero no recuerdo tu aroma

por más que lo intento,

por mucho que quisiera

 

porque, la verdad,

la única verdad,

 

es que nunca hundí mi rostro en tu pecho

ni tomé tu brazo caminando sin rumbo

por ninguna ciudad

pequeña y empedrada

 

nunca hundí mi rostro en tu pecho

nunca apoyé mi frente en tu cuello

ni acaricié tu cabello mientras dormías

o susurré una canción suave,

en mi idioma, a tu oído…

 

quizá por eso sigo triste

{la tristeza de lo que nunca fue}

 

tiempo: quisiera volver el tiempo, volver a aquél otro tiempo de las fotografías, ese que ya no transcurre más, que se estancó en la memoria congelada de un rascacielos cubierto de nieve, caminatas en el zoológico, niños patinando sobre el hielo. el tiempo que quedó (caóticamente) atrás, cuando un hilo delgadísimo y plateado nos unía a través de océanos y valles. el tiempo que fue. el tiempo de todo aquello que pudo haber sido, de lo que iba a ser, lo que sería cuando por fin llegara el momento (terminara la espera). como quien vuelve las páginas de un libro para releer un trozo de la historia cuando el panorama pintaba mejor, cuando aún no sabía lo que vendría y todos los personajes eran más felices. quisiera volver a ese otro tiempo inundado de azul y de  mar en una isla griega, cuando había tanto por lo que brindar, tanto que beber, que decir, que volver a empezar: y esta vez poner atención. si pudiera, volvería al tiempo en que eras una sombra alta y educada que me obsequiaba una flor, a aquella tarde de verano en que yacíamos tumbados al sol luego de nadar solos toda la mañana. detendría al tiempo en el preciso instante en que me pusiste sobre el calefactor de tu pieza mientras cocinabas algo para que entrara en calor (ya no sentía las manos, las puntas de los dedos del frío que tenía, pero nada de eso importaba  porque era insuperablemente feliz).

“guardé las fotos porque existen en un tiempo diferente a éste”

the last picture
the last picture

“el amarillo es el color de los finales”

augurio

un colibrí vino de visita. lo sostuve en las manos, le di de beber. fue como aquella vez, hace tantos años. la gente nos dijo “es de buena suerte”. necesitaba creer en alguna clase de augurio. (ser bendecidos con el vaticinio de la buena fortuna).

aquél colibrí fue devorado vivo por las hormigas.

este simplemente murió. luego, seguramente, fue devorado por hormigas.

Ensayo último del deseo

Fue una noche y era un laberinto.
Tentar, tocar, abrir las palmas
deslizarlas lento por la boca
como por una pared,
sentir la cal viva, las cuarteaduras.

Recorrer con los dedos los relieves,
las murallas, las paredes.
Fue una noche y era un laberinto.

Era también aquello un cuerpo
que quise de cresta ilíaca a cresta ilíaca;
milagro que duró una horizontalidad,
destello flamígero incendiando el camino.

Fue una noche vuelta día,
claridad que abolió al laberinto.
Las paredes ya no vivas ni palpitantes,
el cuerpo y su osamenta ahora ajenos.

El milagro revelando sus hilos,
la trampa, la hechura.
Quedaba sólo pensar, rabiosos,
en lo que pudimos poseer
y que luz y verticalidad
negaron con su mañana.

Fue una noche y parecía un laberinto.

A. Vergara, 2013

pillow talk

Hay tantos poemas que leí hasta el cansancio, como para leerme a mi misma en ellos, cuando lo único que quería era leer era un poema tuyo, un mensaje, un texto -por breve, que hubieses escrito pensando en mi, que tuviera todas las letras del nombre mío inscritas en él, así, bien clarito y sin ambigüedades. Como sea, el tiempo ha pasado desde entonces, si el mundo no ha dado tantas vueltas yo sí le he dado varias vueltas a mi mundo y ya no me leo en los versos que en ese entonces resonaron con estruendo en mis oídos.

No obstante, ahí van.

jeni olin : pillow talk

 As an insomniac compulsively flips a pillow

to cool the cheek, I turn you over again & again
& again in my mind when I need the cold side
of the said affair to rail against
“the ruinous work of nostalgia.”
If life imitates art, then each stillborn
has its own mucus-bright Blue Period.
Sharks keep moving to prevent dying.
People keep moving too, unwittingly staving off
the comfort of stasis, the virility of expiration, blah, blah…
But Death, the great highlighter, makes us all shine
a bit more dearly. I’m a widowchild who needs sunblock
against your blinding legacy. I used to get my cardio up
by just sleeping next to you. In a sane world,
I’d be bumped off to warn the others of a sky
so blue at the end of the working business day
if your veins hadn’t stolen the purest
Pearl Paint blue first. A broken thoroughbred –
I need a passport & vertigo pills to reach you.
Godspeed, galloping into your Misty Blue
OMG I miss you.

Absolute Beginners

http://grooveshark.com/s/Absolute+Beginners/4zn2Ix

I’ve nothing much to offer
There’s nothing much to take
I’m an absolute beginner
And I’m absolutely sane
As long as we’re together
The rest can go to hell
I absolutely love you
But we’re absolute beginners
With eyes completely open
But nervous all the same

If our love song
Could fly over mountains
Could laugh at the ocean
Just like the films
There’s no reason
To feel all the hard times
To lay down the hard lines
It’s absolutely true

Nothing much could happen
Nothing we can’t shake
Oh we’re absolute beginners
With nothing much at stake

As long as you’re still smiling
There’s nothing more I need
I absolutely love you
But we’re absolute beginners
But if my love is your love
We’re certain to succeed
If our love song
Could fly over mountains
Sail over heartaches
Just like the films
There’s no reason
To feel all the hard times
To lay down the hard lines
It’s absolutely true

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27/06/2014

Dibujándote

Hay pocas cosas que recuerdo de él (o que conozco…ya no sé exactamente),  en realidad muy pocas. Una de ellas es que le gustaba dibujar sillas, imagino que era casi como una obsesión.

No sé qué clase de sillas haya dibujado ni por qué. Yo misma de pequeña trataba de dibujar las mías, pensando que así podría entender qué veía él en tan extraños objetos.

Se me antoja verle ahora, concentrado y presionado por lograr repetir una y otra vez los trazos rectos, la perspectiva, los ángulos adecuados. ¿Habrá imaginado también los colores? ¿habrá pasado por alto las tonalidades metálicas que saludaban desde la formación de sillas del comedor de la casa?

Se me antoja tan frágil en su compulsiva contemplación de semejantes elementos de nuestra cotidianidad. ¿Qué clase de palabras le habrán dicho? ¿qué clase de miradas habrá sentido desde las esquinas de las estancias, de cada una de las sillas de la casa?

Quisiera recordar mejor sus manos. Quisiera recordarle dibujando, desafiando irreverentemente el sentido común de lo cotidiano, reprochándole a la vida su quietud aterradora, descubriendo incesantemente la potencia de los ángulos y los reflejos; tan sólo sentado observando intensamente desde la nada en la que continuamente se sumergía.

Lo cierto es que no puedo verlo (ni me atrevo a intentarlo) cuando pienso en estas cosas. Hay tanto peso por encima de esos años ya pasados y desgastados  por el tiempo. Pesan tan poco esos recuerdos que se me han ido escapando de las manos, como ingrávidas esferas flotando hacia afuera de la ventana, por eso tengo ya tan pocos.

Y es que hay pocas cosas que pesen tanto y puedan ser tan volátiles a la vez como los recuerdos.