su ausencia

te imagino, en pijama, bebes un té, hace calor. te imagino como una de esas damas inglesas que se mudaban en medio de la selva al lado de sus maridos, los conquistadores de las indias o el áfrica más húmeda y exhuberante.

prendes la tetera, el agua hierve, estás sola en tu casa nueva.

no hay marido conquistador. tú eres el conquistador en esa salvaje tierra de mosquitos y vegetación que todo lo cubre. los muebles, sábanas blancas ¿dónde está ese platón de cerámica que quieres usar? tantas cajas, la mudanza, cosas empacadas aún, la tetera silba.

pero no estás del todo sola, mamá. te acompaña su ausencia. eduardo. siempre a tu lado. su recuerdo o algo. su ausencia. sin noticias suyas desde hace tanto tiempo. yo te digo está bien, mira, hay fotos suyas de él y se ve contento. pero ahora estás ahí y yo no estoy a tu lado. su ausencia pesa más que el bochorno del pantano, más que el vapor del mangle que todo lo impregna allá donde has ido a vivir, a conquistar.

música de bach, porque es el único compacto que has hallado entre tantas cajas  de mudanza.

quisiera decirte que está bien. que volverá, que escribirá, que iría a por él de ser preciso, para llevártelo a tu nueva casa, para que no estés ahí encerrada, entre mosquiteros y cajas de mudanza pensando en él a toda hora, mientras bebes té a media noche, antes de dormir, a la hora de comer, en ese nuevo sitio donde ahora estás.

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