nostalgia del presente

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría yo por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
bajo el gran día inmóvil
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de la fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

 

Borges

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Xavier Villaurrutia: Deseo

Amarte con un fuego duro y frío.

Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

nunca

pienso en ti

pero no recuerdo tu aroma

porque nunca hundí mi cara

en tu pecho.

 

recuerdo tu sonrisa,

el camino hasta tu casa:

schöneberg,

caminar hasta la esquina y

doblar en feurstrasse 34,

junto a esa cantina

que parecía molestarte

aquella noche.

 

recuerdo tu cocina,

sentarme en tu mesa,

junto a la ventana,

desayunar contigo…

 

recuerdo caminar por berlín

a tu lado

 

recuerdo a tus amigos,

tu calle,

tu oficina

tu librero

 

pero no recuerdo tu aroma

por más que lo intento,

por mucho que quisiera

 

porque, la verdad,

la única verdad,

 

es que nunca hundí mi rostro en tu pecho

ni tomé tu brazo caminando sin rumbo

por ninguna ciudad

pequeña y empedrada

 

nunca hundí mi rostro en tu pecho

nunca apoyé mi frente en tu cuello

ni acaricié tu cabello mientras dormías

o susurré una canción suave,

en mi idioma, a tu oído…

 

quizá por eso sigo triste

{la tristeza de lo que nunca fue}

 

(me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo)

Me gusta mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es así una cosa tan totalmente nueva.
Mejores músculos y nervios más.
Me gusta tu cuerpo. Me gusta lo que hace,

me gustan sus cómos, me gusta sentir la columna
de tu cuerpo y sus huesos y la temblorosa
-firme-suavidad y lo que he de
una y otra y otra vez

besar, me gusta besar esto y aquello de ti.
Me gusta, acariciando lentamente la pelusa sacudida
de tu piel eléctrica, y lo-que-sea aparece
sobre la carne que se abre… Y los ojos, grandes migajas de

amor
y, posiblemente, me gusta la emoción
de bajo mí tú, tan totalmente nuevo.

e.e. cummings: i like my body when it is with your

“i like my body when it is with your
body. It is so quite a new thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body. i like what it does,
i like its hows. i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which I will
again and again and again
kiss, i like kissing this and that of you,
i like, slowly stroking the, shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh…And eyes big love-crumbs,

and possibly i like the thrill
of under me you quite so new”

e.e. cummings

Ensayo último del deseo

Fue una noche y era un laberinto.
Tentar, tocar, abrir las palmas
deslizarlas lento por la boca
como por una pared,
sentir la cal viva, las cuarteaduras.

Recorrer con los dedos los relieves,
las murallas, las paredes.
Fue una noche y era un laberinto.

Era también aquello un cuerpo
que quise de cresta ilíaca a cresta ilíaca;
milagro que duró una horizontalidad,
destello flamígero incendiando el camino.

Fue una noche vuelta día,
claridad que abolió al laberinto.
Las paredes ya no vivas ni palpitantes,
el cuerpo y su osamenta ahora ajenos.

El milagro revelando sus hilos,
la trampa, la hechura.
Quedaba sólo pensar, rabiosos,
en lo que pudimos poseer
y que luz y verticalidad
negaron con su mañana.

Fue una noche y parecía un laberinto.

A. Vergara, 2013

Sergeyevich Pushkin: I loved you

I loved you, and I probably still do,
And for a while the feeling may remain…
But let my love no longer trouble you,
I do not wish to cause you any pain.
I loved you; and the hopelessness I knew,
The jealousy, the shyness – though in vain –
Made up a love so tender and so true
As may God grant you to be loved again.

 

Translated by Genia Gurarie

The violence of joy

This morning I knew it

as I felt the joy of life itself striking my cheeks:

I’m not old neither a child.

·

I understood that line in a poem

as a peony 

is violence

while I walked this city I own,

this world that belongs to me.

·

It is my skin the recipient

of thousand suns and infinite snow,

home of endless paths,

endless  stories,

endless pleasure.

·

And my left hand is

like no other left hand

and my voice is intended to build

whatever melody I’m supposed to create.

·

I knew it then, as I felt the joy of life itself,

and the coldest wind,

and the warmest sun

hitting my cheeks altogether.