Compré un conejo en el mercado negro de animales,
lo hice porque me entristeció verlo en una jaula.
Pagué mucho por él.
Dicen que es un Polish, supongo que es la raza,
(aunque eso no me importa).
No sé nada sobre conejos, excepto que comen zanahorias
y según la Guía para el cuidado de conejos
también comen heno y verduras.

El conejo vive conmigo, los dos en un departamento.
Le asigné una habitacion con cinco ventanas.

Los martes salimos a caminar
y pensamos, cada quien en lo que puede.
Yo en números y en lo improbable,
Él, en más conejos.

A muchas personas les gusta el conejo a las brasas,
yo creo que son estúpidos
porque ignoran que los conejos también bailan
y pueden ser muchos.
Primero habrá cuatro,
luego ocho, dieciseis, treinta y dos, sesenta y cuatro
ciento veintiocho, doscientos cincuenta y seis, miles
de conejos que saltan y te rodean y se amontonan, te tapan y te asfixian.
En mis conversaciones el conejo oficia de metáfora o de símbolo.
Me gustan sus orejas peludas y me gusta la palabra conejo.

El otro día fuimos al bosque
y le gustó mas que su habitación.
Decidió quedarse ahí,
cerca de los cazadores
y  lejos de la comida gourmet con conejos.
Es que siempre se puede huir de los cazadores.

El conejo salta en un bosque lleno de conejos,
yo creo que está bien.
En mis conversaciones él oficia de metáfora o de símbolo.
Aunque  el bosque  será  siempre más grande
que los cazadores y los conejos.

Regresé a casa y pensaba que no siempre es posible
escapar de las balas o de la tristeza. Regresé a casa.

 

Eva Castañeda B.

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Mayo

No importa tanto que hoy no estés conmigo
porque el aire, el mar, el sol y la lluvia,
el mundo todo, saben que tú existes,
o mejor, que ellos son para que existas;
que sería extraño que no fueras tú
la sorprendente meta de la Historia,
la milagrosa conclusión de todo;
de las bibliotecas y los eclipses,
de los ojos que se han demorado en el río,
en las rocas, en la espuma y en los peces,
de las palabras lentas del latín,
de las olas que han alcanzado una orilla,
de todas las partes y los progresos del alma,
de los ladridos y los llantos de los perros,
de las páginas felices de Shakespeare.
No importa tanto, pues, estar solo
porque yo sé, infinitamente,
que de acercar mi oído al pavimento
reconocería tus pasos y saludaría
por ti, otra vez, los trabajos de Dios,
de la Naturaleza y de los Hombres.

(me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo)

Me gusta mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es así una cosa tan totalmente nueva.
Mejores músculos y nervios más.
Me gusta tu cuerpo. Me gusta lo que hace,

me gustan sus cómos, me gusta sentir la columna
de tu cuerpo y sus huesos y la temblorosa
-firme-suavidad y lo que he de
una y otra y otra vez

besar, me gusta besar esto y aquello de ti.
Me gusta, acariciando lentamente la pelusa sacudida
de tu piel eléctrica, y lo-que-sea aparece
sobre la carne que se abre… Y los ojos, grandes migajas de

amor
y, posiblemente, me gusta la emoción
de bajo mí tú, tan totalmente nuevo.

e.e. cummings: i like my body when it is with your

“i like my body when it is with your
body. It is so quite a new thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body. i like what it does,
i like its hows. i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which I will
again and again and again
kiss, i like kissing this and that of you,
i like, slowly stroking the, shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh…And eyes big love-crumbs,

and possibly i like the thrill
of under me you quite so new”

e.e. cummings