El rompecabezas de mis sentimientos hacia ti

Supongo que es la fiebre o quizá sea el hecho de que son las cinco de la mañana y siga dando vueltas, insomne, en mi lecho. Sí, debe ser eso (o quizá más bien sí sea la fiebre que me ha acosado desde el medio día). Como sea, pensaba en ti.

Más bien pensaba en cuánto te quería cuando te quise tan desesperadamente. Pensaba en lo feliz que era, en lo miserable que luego me sentí. Recuerdo bien mis sentimientos hacia ti (más bien los siento, como se siente el peso de alguien sentado al borde de la cama, presionando su volumen contra mi cuerpo insomne) y al hacerlo se me revelan como el rompecabezas de algo inacabado, las piezas diminutas de cartón de una imagen que no completo.

Debe ser la fiebre, sí.

Por ello quisiera decirte algo como que “te sigo pensando mucho más de lo que puedas imaginar” aunque no veo por qué habría de hacer algo semejante.

Recuerdo que hablaba de la punta de tus dedos y de mi eclipsado cuerpo y también de manantiales y promesas y todo lo demás. Pero hoy me senté en esas banquitas de piedra, ahí, en el teatro al aire libre, esperando a que hiciera efecto la última pastilla y me acordé de que la vergüenza es ira vuelta contra uno mismo; entonces pensé “quizá haya sido mejor así”.

Si tuviera las palabras que necesitas, te las llevaría hechas ramillete, como florecillas amarillas anudadas con un hilo.

Todas las palabras que ya no te di
The importance of Yellow

Me temo que se me han escapado mientras esperaba un no sé qué que jamás llegó.

Como sea, me temo que es la fiebre la que habla esta noche y no soy yo.

otramamá

veníamos de vuelta a casa, regresábamos al sur y pasamos por donde estás ahora.

anochecía y era grata la sensación de retornar al hogar.

pensé que conforme oscurecía, debías sentir frío ahí donde te dejamos.

nosotros llegaríamos a la casa, a dormir con una luz encendida en el pasillo; ahí donde tú estás no habría luz ni habría beso de buenas noches ni calor de hogar y dormirías con las luces apagadas, en la diminuta caja donde te dejamos, en esos pasillos de mármol con letras doradas y flores marchitas.

sentí deseos de bajarme del auto, ir a darte un beso de buenas noches, leerte algo, abrazarte como lo hacías tú conmigo cuando era pequeña.

debes tener frío, otramamá, ahí donde te dejamos. debes sentirte sola, ahí encerrada.

buenas noches, otramamá.

buenas noches.